miércoles, 18 de septiembre de 2013

EEUU y Rusia podrían presionar a Israel por el tratado de armas químicas

Entre acusaciones de una presunta transferencia del arsenal químico en posesión de Siria a países como Iraq o El Libano y la declaración del secretario general de la ONU que aseguraba que en Siria se habían usado armas químicas, no se disipa la duda de quien ha sido el responsable del ataque químico. EEUU que acusaba con firmeza al régimen al-Assad de estar detrás de esta violación de los DDHH pero también era conocedor que  los rebeldes sirios poseían gas sarin procedente de Iraq y Turquía. al-Assad dejó claro que si su régimen tenía un arsenal químico era para responder un ataque a una amenaza exterior. El máximo dignatario sirio ha demostrado poseer un instinto de supervivencia, así lo cree un comandante del ejército israelí que asegura que al-Assad podría perpetuarse en el poder durante varios años, a pesar de no tener control sobre el territorio de su país. El alto mando militar israelí expresa su "preferencia" por al-Qaeda en detrimento del régimen sirio, pues considera al movimiento jihadista islámico, un enemigo primitivo sin respaldo de una potencia regional, todo lo contrario que la guerrilla Hezbollah que está apoyada por el régimen de Irán. Ahora EEUU y Rusia tratan de que Israel firme el tratado de armas químicas, algo que al-Assad considera fundamental para alcanzar una paz en Oriente Medio, que para muchos es una quimera imposible.

El acuerdo entre Estados Unidos y Rusia para despojar al presidente sirio, Bashar Assad, de su arsenal de armas químicas ha generado entre los líderes de Jerusalén la preocupación de que Israel pueda ser obligado a ratificar la convención internacional que prohibe las armas químicas, algo que ha rehusado hacer hasta ahora.


La Convención de Armas Químicas, un tratado internacional que prohíbe la producción, el almacenamiento y el uso de armamento químico, ha sido ratificada por 183 países. Israel y Myanmar (Birmania) han firmado el tratado; sin embargo, no lo han ratificado.

Ni Siria ni Egipto han firmado el tratado. Estos dos países árabes poseen programas activos de armas químicas. Angola, Corea del Norte, y Sudán del Sur tampoco son signatarios de la convención.

Israel ha rehusado ratificar el tratado argumentando que "no tiene ningún sentido ser parte de un acuerdo como ese; mientras que un país vecino como Siria posee un vasto arsenal de armas químicas", apuntó el Canal 10 de la televisión.

"Israel no puede permitirse que todo el mundo piense que no tiene armas químicas", expresó al canal el general retirado Itzjak Ben Israel, jefe del departamento de Estudios de Defensa de la Universidad de Tel Aviv.

Según un reporte del Canal 10, Israel teme que ahora que Washington y Moscú han llegado a un acuerdo para destruir los arsenales químicos de Siria - a mediados de 2014 -, ambas potencias mundiales presionen a Jerusalén para que ratifique el tratado.

Si se convierte en signatario de la Convención de Armas Químicas, Israel se verá obligado a permitir el acceso de los inspectores internacionales a sus instalaciones más sensibles de seguridad, incluyendo el reactor nuclear de Dimona y el Instituto Biológico Nes Ziona.

De acuerdo con un documento de la CIA, publicado en la revista Foreign Policy, los satélites espías de Estados Unidos descubrieron en 1982 "una instalación probable de agentes nerviosos de AQ (armas químicas) y un centro de almacenamiento... en el Área Sensible Almacenamiento de Dimona en el desierto de Néguev".

Debido a que Israel no ha ratificado el tratado, no está obligado a someterse a ese tipo de inspecciones.

El Ministerio de Exteriores ha declarado que Israel no ratificará la Convención de Armas Químicas, mientras otros países de la región, que poseen ese tipo de armamento de destrucción masivo se nieguen a reconocer a Israel y amenacen con destruirlo.

No obstante, según el Canal 10, oficiales del aparato de Defensa han estimado que si Siria se desarma de sus armas de destrucción masiva; Israel podría llegar a ser un signatario del tratado sin necesariamente comprometer su seguridad nacional.