domingo, 20 de julio de 2014

Espirito Santo se declara oficialmente en quiebra

Después de haber sostenido que la solidez del Banco Espirito Santo (BES) era intachable, esta noche el Espirito Santo International (ESI), el holding principal que agrupa todas las participaciones de la compañía, ha solicitado en Luxemburgo el "régimen de gestión controlada", dado que no puede hacer frente al pago de sus obligaciones que vencen este mes. En otras palabras, el grupo se declara oficialmente en bancarrota. Había que esperar el cierre de los mercados, un día viernes, en pleno verano europeo, para evitar la gran debacle bursátil. La farsa de una banca sólida, con las primas de riesgo más bajas de la historia y pletóricas de confianza, creó la falsa ilusión del fin de la crisis. Sin embargo ésta regresa con fuerza dado el rápido escalamiento que han tenido los problemas del Espirito Santo.

El régimen de "gestión controlada" no es más que una bancarrota ordenada para este holding de 145 años de historia (nació en 1869 con cambio de divisas y juegos de lotería), cuya caída recuerda el desplome de Lehman Brothers, también un banco de siglo y medio de antiguedad que había sobrevivido a la guerra civil de Estados Unidos y las dos guerras mundiales, pero que desapareció apenas reventó la crisis financiera en septiembre de 2008. Los nexos entre el BES y otros bancos europeos, así como con el Nomura japonés, pueden provocar una caída en dominó dando cuenta de la debilidad del sistema financiero, pese a las billonarias inyecciones de liquidez de sus padres adoptivos, los bancos centrales. Una tarea que se ha hecho con cargo a los contribuyentes y disparando la deuda pública.


El Banco Espirito Santo (BES) está conformado por un enjambre de tres empresas interrelacionadas, que están en manos de los mismos dueños, que se prestan dinero y hacen fraudes entre sí. El BES cotiza en la bolsa de Portugal y es uno de sus principales cotizantes dado que este es el mayor banco de Portugal. Su accionista mayoritario, Espirito Santo Financial Group, posee el 25% de las acciones del BES. La empresa matriz privada, Espirito Santo International, es propietaria del 49% de Espirito Santo Financial Group (y por lo tanto dueña del Banco Espirito Santo)... Esta es la empresa que ha incumplido con los pagos al BES, dejándolo en una situación muy precaria. Desde que estalló el escándalo de corrupción en Angola, que salvó miles de millones de euros del Estado por las garantías de préstamos, la situación de esta banca se encuentra en las tinieblas. Es mucho el dinero que ha fluido hacia malos préstamos que nunca se devolverán, y eso es lo que tensiona los balances del Espirito Santo. Como de costumbre, los contribuyentes y los ahorradores europeos podrían verse obligados a pagar por los pecados de gente sin escrúpulos.

Se desconoce aún la madeja de los millonarios contratos de derivados que yacen en los libros de este banco y desenrollar esta tarea sin duda que infligirá nuevos apretones a las finanzas mundiales. El banco ha perdido más de un 70 por ciento de su valor en los últimos dos meses, y desde el año 2008 acumula una pérdida neta de más del 95 por ciento. El BES ha prestado más de un billón de euros a las empresas ligadas al Holding del grupo y esto induce que cualquier impago de alguna de estas empresas puede hundir a todo el holding e infligir un fuerte golpe a todo el sistema. La operatoria de fraude y contabilidad creativa confeccionada por los propios dueños del BES y el ESI, confirma la debilidad del sistema financiero y la inexistencia de una vigilancia real. Da cuenta, además, que en los últimos años solo ha sido capaz de inflar grandes burbujas, evidenciando su completa desconexión con la economía real. La palabra "quiebra" puede comenzar a escucharse nuevamente como fue hace seis años, dado que nada se hizo para revertir los vicios y los problemas neurálgicos de un sistema financiero que no hace más que servir los mezquinos intereses que exige el Fondo Monetario Internacional y el régimen capitalista de Estados Unidos.

Más información | Bloomberg, Telegraph